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Reduce la ingestión de grasa saturada, sustituyendo las grasas saturadas por aceites poliinsaturados o monoinsaturados en las recetas. Utiliza cantidades reducidas de aceite siempre que sea posible.
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Limpia bien las verduras; pelarlas disminuye su valor nutritivo. Si es necesario pelar las verduras para una receta, prepara un caldo vegetal con la piel para utilizarlo posteriormente en sopas, salsas, estofados y otras recetas.
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Reduce la cantidad de sal en las recetas añadiendo especias y hierbas frescas para potenciar los sabores.
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Para añadir más sabor al arroz sin añadir calorías, cuece el arroz en caldo de pollo desgrasado o en caldo vegetal.
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Enjuaga con agua caliente la carne picada de ternera y escúrrela sobre toallas de papel de cocina para eliminar el exceso de grasa antes de incorporarla a una receta, como por ejemplo, a la salsa para espagueti, chile o pizzas.
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Utilizar fruta fresca en lugar de fruta enlatada, y emplea el zumo de fruta natural en lugar de líquidos de cocción en las recetas cuando sea posible para aumentar el sabor y el valor nutritivo.
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Elige carnes magras y pescado fresco; quita la piel a las aves para reducir el consumo de grasa.
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Deja enfriar caldos y sopas (guardalos en el frigorífico hasta el día siguiente, si es posible) para poder eliminar fácilmente la grasa acumulada.
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El arroz o las verduras cocidas o en puré pueden utilizarse como espesante natural para sopas y salsas.
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Utilizar leche desnatada en lugar de leche entera en las recetas. La leche desnatada puede batirse para emplear en postres o mezclarse con fruta fresca para crear una bebida refrescante.
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Utiliza yogur con bajo contenido en grasa o totalmente desnatado en lugar de crema amarga como ingrediente humedecedor o como salsa en algunos alimentos para reducir las calorías grasas.
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El queso fresco a las finas hierbas o el requesón desnatado son un excelente sustituto para la crema de queso en salsas para aperitivos.
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Comprueba las etiquetas con los ingredientes de los productos para saber su contenido en grasa y azúcar antes de añadir ingredientes procesados a una receta.
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Evita los fritos; experimenta con otros métodos de cocción más sanos, como por ejemplo, cocer al vapor, hervir, brasear, asar o saltear.
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Emplea caldo vegetal o caldo de pollo desgrasado en lugar de aceite para preparar carnes o verduras salteadas.